Si bien el alcohol, las grasas trans y el tabaco son una amenaza para la salud, según un artículo de la revista inglesa Nature, la verdadera amenaza son los azúcares añadidos. Esto, ya que el exceso de azúcar aumenta las posibilidades de la aparición de enfermedades como diabetes, hipertensión, ácido graso, problemas lipídicos y patologías cardiovasculares.
La dieta en los países occidentales cuenta cada vez más con alimentos procesados que contienen altas cantidades de azúcares añadidos. Entre estos están las bebidas carbonatadas, batidos y cualquier producto dulce envasado.
El azúcar refinado es, sin duda, uno de los problemas más grandes en nuestra dieta moderna. Pero debemos tomar en cuenta de que no todos los azúcares son iguales, y que existen hay algunos de que son esenciales para nuestro organismo, como el azúcar en estado puro.
Entre los tipos de azúcar procesados que debemos evitar, está la sacarosa, que está presente en el azúcar granulado, azúcar morena, azúcar de repostería y los edulcorantes de maíz, que se emplean con frecuencia en las bebidas y productos horneados.
Por otra parte están los azúcares naturales, que en bajas cantidades son necesarias para nuestro organismo. Una de ellos es la fructosa, que es el azúcar que está en forma natural en todas las frutas y la glucosa, que se encuentra en las frutas y en otros alimentos.
Si bien todos los alimentos que son “dulces” a nuestro paladar son calóricos, debemos evitar todos los alimentos que tengan azúcares refinados, prefiriendo siempre alguna fruta o vegetal que contenga azúcar natural, evitando así los efectos negativos de estos alimentos en nuestro organismo.