Siempre veía películas donde la protagonista era un ejemplo a seguir, por lo que era imposible no pensar en algún momento: “quiero ser como ella”. Vivían en hermosos y decorados departamentos, vestían bien, eran apasionadas por su trabajo, inteligentes, y hacían de sus espacios algo muy estiloso. A su vez se daban el tiempo para el amor, las amigas y la familia, pero volvían a su independencia a concluir sus proyectos.  Sin embargo, he escuchado muchas veces historias donde las chicas a pesar de tener todo eso, se angustian por sentirse solas o pensar “que el tiempo se les está yendo”.

¿Mi consejo? Relájense, y disfruten el momento al máximo.

Aprende a valorar la libertad de tu juventud, la excitante sensación de hacer todo tu misma – a pesar de que eso implica una responsabilidad – otorga un valor inigualado a las cosas, el poder de la decisión, de no depender de nadie. Sé determinada, toma riesgos y celebra tus aciertos.

Tan sólo piensa en el poder de tomar una mochila e irte a la playa sola o salir de noche con amigas sin compromisos que limiten tus posibilidades, es algo que sin duda debes disfrutar al máximo. Ya que como todas las cosas en la vida, son transversales a una etapa, ganas experiencia de ello porque en algún momento este periodo concluye y damos comienzo a otro.

Por lo que si estás en esta situación, no te angusties ni sientas tristeza alguna, son ciclos y cada uno de ellos debes vivirlo en su totalidad, sacarle todo el provecho posible. ¿Te imaginas hubieses nacido en épocas pasadas donde la discriminación femenina era un problema que nadie discutía? Estarías desesperada en casa por conseguir un esposo, y evitar que hablaran mal de ti. Como los tiempos cambiaron, es un lujo que puedes darle a tus sueños y metas personales. ¡No lo desperdicies!

Aprovechando el tiempo

Toma un curso de pastelería, clases de baile árabe, haz un karaoke en tu casa, inspírate en algo y decora tu hogar, arma una colección de libros que te entusiasmen, ve de shopping con tus amigas, trabaja en casa y elabora nuevas ideas y proyectos, sé emprendedora.

Finaliza algo propio, para poder dar el paso en conjunto y empezar a generar planes con tu pareja o a darle seriedad y el sí al “vamos a vivir juntos”. Esto contentará tu autoestima y esa idea se transformará en quizás… la primera parte de un gran y exitoso proyecto.

Muchas veces postergamos nuestros sueños, por tiempo o problemas varios… por lo que sí estás en esta situación de independencia, administra la energía necesaria a esos proyectos, cultívalos como si fuesen pequeñas semillas. ¡El fruto puede ser una gran sorpresa!