Otro gran mito en torno al descubrimiento de América es que los tripulantes de las carabelas comandadas por Colón eran prisioneros en España y que a todos ellos se les estaba dando la “oportunidad” de reivindicarse de sus errores gracias al viaje. Es por eso que se dice que los colonizadores de nuestro continente habrían sido de la más baja calaña. Esto, sin embargo, es absolutamente falso. El profesor Rosati asegura que  “primero, tenemos la certeza que los marineros de la época eran pescadores, gente de mar. Difícilmente escriben, tienen un nivel cultural bajísimo y sí, efectivamente están siempre reñidos con la ley. Ahora, ninguno de los tripulantes  –y yo tengo los nombres de los 90 que venían en la nave y las dos carabelas- eran personas como estas. Al contrario, los que viajaban con Colón eran personas vinculadas a las grandes familias; los Niño, los Pinzón… eran gente de la zona, gente de primera, que ayudarán muchísimo a Colón durante el viaje”.

Cristóbal Colón, por su parte, era un marino que había navegado en las galeras genovesas, había participado en el comercio del azúcar, de la almáciga… un comerciante. Tenía una vasta experiencia en el mar y eso, sumado a  que en esa época habían llegado instrumentos como la brújula o el astrolabio, pudo hacerse factible que su idea de viajar por otras rutas no fuera tan mala después de todo. “Lo único reprochable de Colón, es que fue un pésimo administrador de lo maravilloso que había descubierto”, finaliza Roseti.