Cuando se acaba el verano, una de las principales preocupaciones de las mujeres es el fin de su bronceado. A tal punto llega su necesidad por una piel tostada que, sin importar sus riesgos, recurren al solarium para conservar un tono adecuado que las acompañe durante todo el año.

Más allá del peligro que implica someterse a estas sesiones, muchas desconocen los métodos naturales que existen para obtener un tono de piel saludable. Uno de éstos,  por ejemplo, es el que se logra consumiendo ciertas frutas y verduras.

Naranjas, damascos y zanahorias, además de otras frutas y verduras, no sólo nos entregan una alimentación sana y adecuada, sino que además nos permiten hidratar nuestra piel, dándonos mayor frescura y una pigmentación más saludable.

Todas estas frutas y verduras tienen una sustancia especial llamada betacaroteno. Ésta tiene la particularidad de transformarse fácilmente en vitamina A y, por ende, es esencial para el buen estado de nuestra piel, pelo, mucosas, ojos y sistema inmunológico.

El betacaroteno -también presente en granos y aceites- debe ser consumido a diario mediante cinco porciones de frutas y verduras, las cuales nos proporcionan entre seis y ocho miligramos de esta sustancia. Esta cantidad es suficiente para mantener los niveles adecuados de vitamina A en nuestro cuerpo.

La falta de esta vitamina puede producir daños que, si bien no van en contra de la piel, están relacionados con el desarrollo anormal de los huesos y del sistema reproductivo.

Dentro del listado de frutas que cuentan con betacaroteno encontramos la naranja, la manzana, el melón, la ciruela, la mandarina y la uva. Entre los vegetales, destacan el brócoli, los espárragos, el tomate, la zanahoria, la espinaca y el pimiento rojo. Según los especialistas, mientras más intenso sea el color del alimento, mayor es su contenido de betacaroteno.