No basta sólo el colegio y la calidad de los profesores. Un reciente estudio del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica, afirmó que tanto el peso como la altura de un niño al nacer inciden en el futuro académico de éste.

La investigación, que contó con la participación de 256.000 niños de cuarto básico, se basó específicamente en los resultados de la prueba Simce de 2006. Para ello, los investigadores compararon los resultados de todos los alumnos con sus datos de nacimiento, específicamente altura, peso y semanas de gestación.

El resultado arrojado por la investigación comprobó que aquellos niños que nacieron con mayor peso y estatura obtuvieron un mejor desempeño en la prueba.

De acuerdo al análisis de los investigadores, un niño que pesó cuatro kilos al nacer, obtendrá cinco puntos más en la prueba Simce de matemáticas y 2,6 más en la de lenguaje que aquel niño que nació con un peso de tres kilos.

Según los expertos, por cada centímetro extra al nacer, los estudiantes alcanzarán 0,6 puntos más en el examen de lenguaje y 1,1 más en el de matemáticas. No obstante, psicólogos advierten que cualquier efecto biológico puede ser compensado con factores posteriores, como por ejemplo, un buen profesor. Este factor, sin duda, puede generar un mayor efecto que el peso del menor al nacer.

La explicación de los expertos se sustenta en que todo el desarrollo neurológico, además de la multiplicación neuronal y la creación de sinapsis, están influenciados por el tamaño del cerebro, lo cual se correlaciona con el peso y la altura al nacer.

Otros estudios realizados con anterioridad refuerzan la tesis de esta investigación. Según ellos, un cerebro más grande tiene un mayor número de neuronas, las cuales tienen mayor cantidad de conexiones, lo cual permite, entre otras cosas, tener una mejor memoria, lenguaje y habilidad para asociar conceptos.