De un 14,9% a un 19,5% aumentó en la última década la cifra de jóvenes en Estados Unidos con problemas de audición, según indicó un reciente estudio de la Universidad de Harvard.
La investigación, realizada a jóvenes de entre 12 y 19 años, dio cuenta que el significante aumento en la pérdida de audición de éstos está relacionado directamente con la masificación y el uso inadecuado de los reproductores de música.
Chile no está ajeno a este fenómeno. Según la Encuesta Nacional de Salud 2006, el 13% de los chilenos tiene alguna o mucha dificultad para oír conversaciones, escuchar radio o ver televisión a un volumen normal. Si bien, esta discapacidad afecta principalmente a los mayores de 65 años, el 5% de los jóvenes de entre 16 y 19 años presenta problemas para escuchar y el 1% tiene mucha dificultad.
Las consecuencias de una temprana pérdida de audición no son menores, pues afecta directamente en el aprendizaje de los jóvenes, en su desarrollo de habilidades sociales y en su autoestima.
Especialistas advierten que, debido a la masificación de reproductores de música, se ha adelantado la edad en que las personas consultan por molestias auditivas. Sin embargo, aclaran que el uso de estos aparatos no es peligroso si se hace con un volumen moderado. El gran problema –afirman- es que la mayoría de los jóvenes los utiliza a un 75% de su volumen total, alcanzando los 80 decibeles, límite de un nivel de ruido seguro.
Doctores afirman que 40 horas a la semana es el tiempo máximo que una persona puede estar expuesta a un ruido de 80 decibeles sin sufrir daños. Esto, sin embargo, no significa que una persona pueda estar todas estas horas escuchando su mp3 a 80 decibeles sin sufrir consecuencias. Dentro de ese límite, también hay que considerar el tiempo que se pasa en un carro del Metro o en una calle ruidosa, donde se producen niveles similares de ruido.