Muchas personas piensan que asistir a un par de sesiones de masaje reductivo a la semana es suficiente para lograr una figura esbelta y saludable. Lo cierto es que en ningún caso, el masaje sustituye una vida saludable. Si bien ayuda, éste debe ser siempre complementado con una buena alimentación, un consumo regular de agua y una actividad física constante.

El masaje reductivo es una técnica en la que se trabaja un poco más fuerte que en otros masajes. Según especialistas, ayuda a combatir aquellos depósitos grasos localizados en ciertas zonas como glúteos y abdomen. Además, permite desintoxicar y ayudar al torrente sanguíneo y al sistema digestivo.

En cuanto a su procedimiento, las técnicas más comunes para realizar este tipo de masaje son el amasamiento y el uso de los nudillos, los pellizcos, el roce, la percusión y la hachadura.

Considerando la buena alimentación, el consumo regular de agua y el ejercicio físico, el masaje reductivo puede tener resultados siempre y cuando lo realice un  terapeuta. De esta manera, se puede reducir una o dos tallas y hasta cuatro centímetros de cintura si se es constante.

Una manera de comprobar que está bien hecho es verificando que no aparezcan  hematomas en la piel una vez terminada la sesión. Sólo ahí podrá estar tranquilo de que su cuerpo estuvo en buenas manos.

De esta manera, a través de un correcto masaje reductivo, es posible eliminar la celulitis y contribuir al esfuerzo contra la obesidad. La flacidez, en tanto, es tarea del masaje reafirmante, otra técnica donde hay menos amasamiento, más drenaje y utilización de otro tipo de productos.