El alto o bajo precio no es lo único que importa a la hora de comprar una estufa. También hay que tener en cuenta aspectos como el impacto en el medioambiente y el rango de amplitud de la calefacción.

Julio y agosto son, sin duda, los meses más gélidos del año. Las temperaturas bajan de cero grados y sólo la calidez de nuestro hogar nos aísla de ese frío que cala hasta los huesos. Eso sí, siempre y cuando contemos con un buen sistema de calefacción. A continuación, te entregamos los mejores datos para comprar la estufa perfecta.

Es primordial fijarse en el material que genera el calor, es decir, leña, gas, parafina, electricidad, etc. Todos tienen una característica que los hace especial para el medioambiente y/o el interior de la vivienda.

Las estufas a gas, por ejemplo, son ideales para calefaccionar espacios pequeños como pasillos o habitaciones, que no superen los 40 metros cuadrados. Además, existe una versión ecológica que produce el mínimo monóxido de carbono, lo que se traduce en mayor seguridad. Las más baratas cuestan alrededor de $50.000.

Las estufas a leña, en cambio, pueden calefaccionar hasta 100 metros cuadrados. Si bien también las hay ecológicas, la combustión siempre producirá humo y, al menos en Santiago, no pueden ser utilizadas durante la alerta y preemergencia ambiental. Su precio va desde los $130.000.

También existen las Toyotomi, que pueden llegar a cubrir hasta 150 metros cuadrados gracias a su tecnología láser. Sin embargo, el precio de estas últimas se multiplica bastante más que otras alternativas, y las hay desde $190.000 aproximadamente.

Las estufas a pellet también son ideales para espacios amplios. Producen calor de manera eficiente y tienen muy bajo impacto ambiental. ¿La desventaja? Su alto precio y deben ser empotradas a la pared, por lo que resulta difícil adquirirla para un departamento.

Por último, las eléctricas son las más económicas (desde $15.000 aproximadamente), pero sirven sólo para espacios pequeños de hasta 20 metros cuadrados y una vez que se pierde el aislamiento, el calor se disipa con mucha rapidez.

Si bien hay estufas bastante costosas, a largo plazo terminan siendo aún más convenientes que aquéllas que no conllevan tanta tecnología. Además de invertir en una buena estufa, recomendamos asimismo adquirir gomas y espumas autoadhesivas aislantes que permitirán mantener el calor, aumentar el rendimiento de ésta y la rentabilidad para su bolsillo.